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Epístola a la Pobreza

  • Foto del escritor: C.A. Quintero
    C.A. Quintero
  • 30 abr 2023
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 27 sept 2025

Deseo. Deseo de alentar y alimentar a mi Patria

como alimentamos al Barrio El Gandul.

Deseo que se ve incendiado

por la sed de agua y escasez de maná


sequía...oquedad


Confieso, me desnudo, me sincero,

mi amor ardiente lo fue hacia mi Beatriz,

no hacia el agricultor sin techo, este mi fin a mi hipocresía

farisaica de creerme salvador de dioses sin techo,

cuando soy yo el mendigo, que en su idolatría es sanado

por un dios sin ropaje decente y con un grave desvelo.


sequía...oquedad


Intentando inducir mi propia Catarsis

refrescando al río,

cuando la pobreza no sana con dar el pan

más es Cristo hecho pobre quien me bendice a mí.


Mas, frío...oquedad.


Saber que no soy digno de tocar a Dios

El es aquel que carga la cruz de sol, frío y lluvia,

Como la Verónica quisiera enjugar los rostros rojizos de estos Cristos.






Ellos andan en nuestras calles,

laberintos rojos llenos de próceres martirizados,

son Cristos que mendigan techos,

esperanzas, comida y camisón.

frío, oquedad


Todo tiene la forma de resurgir y alentarse,

sin que tengamos crédito.

Es un proceso de esperar a la lluvia sublime

que caiga en Carraízo.


Al Lago anhelar, la sed refrescar...

Mientras tanto en una noche sin Luna,

noche de escasez de maná,

los pobres se quedarán sin pan.


frío...oquedad.


Dos misioneros se encuentran derrotados.

Llueven las lágrimas en el corázon de María

y llenan Carraízo de gracia.


¡Esperanza ante la desigualdad!


Envían aliados celestes al infierno boricua

enviados en la guerra contra la pobreza,

milagro con sabor a gloria,

ejército de misioneros exóticos nos rescatan.


Esperanza...¡piedad!


Epístola a la Igualdad II.


Nuestra lucha sigue, una victoria en un frente

cuya cíclica realidad se ve reflejada en personas como Nathaniel,

que siempre quiere un Mocha para pasar la noche sin sábana.




Julián solo dice, “Julian de 35”,

y eso es todo lo que sabré de este abuelo

tímido y agobiado. Jimmy siempre simpático

añorando café y sandwich,

en realidad añora algo más. Una buena conversación

hubiesen sido los carbs y proteínas adecuadas.


Esperanza, piedad.


Pedro cambia su dicha, sus preciadas películas

por viajes a planetas venenosos. Mis abrazos poderosos

y cafés de Starbucks no lo sacaran de ahí.


Entonces yo a ti Patria querida

te obsequié mi maná de girasol, mi tiempo

con esperanza, tiempo extra en la Universidad, reuniones

con non profits y profesores (con padres agricultores)

que cosecharon mis sueños.


Sueños como el de mi amigo Tito,

saliendo de la finca pa’ la Nasa.


Soñar...colisionar.





Epístola a la Igualdad III.


Me di como lluvia,

como en las competencias

de la asociación estudiantil

con profesores que salieron

del campo para germinar mis sueños.


Siempre recordaré mi primer encuentro

con un sembrador sin techo,

uno de esos cosechadores

de nuestros Puerto Rico,

él también fue profesor.


Ellos también son:

empresarios, artistas, pastores.

Y a mí solo me resta observar

como católico de tradición.

Como pastor sin raza peculiar, intentando

sacudir las masas con mi letra.


Revibra...Resuena, Relate,

Resucita, mi xilema.

Si quieres cita mi poema,

absorbe agua del manantial sagrado,

Río subterráneo, espíritu impregnado.


Basta del exceso de Netflix, Facebook,

Youtube y falso sexo.

Háblame borracho Sr. cervezas.


No más tolerar la corrupción del gobierno letal,

Ni la deuda de no alimentar al pobre

en un proceso de lijar asperezas


de un palpitar de piedra.






 
 
 

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