Nereida
- C.A. Quintero
- 30 abr 2023
- 1 Min. de lectura

Mi amado bálsamo sereno y melodioso,
cielo del alma donde resido por segundos.
Espíritu que es manantial de gloria espléndida.
Labios que flechan mi sentir.
Anhelo besar tus sueños para que florezcan
con el abono de mi mirar de contemplación auditiva.
Las constelación de tu cabello es el amanecer
con bendición de alimento acústico que decora la Luna
que espera al Sol para contarle que fue testigo
de una verdadera obra de plenitud
y amor. Arte espontáneo, sinfonía de Acerola.
Caricia a la luz turquesa del Sol del
Caribe que baña de paz mi guerra por un mundo mejor.
Amor que desea ser instruido
por sabiduría, sabiduría de escogerte
e inteligencia de entender que solo irrumpiendo
mi sueño en tu existir, podré anclar en la orilla
de una verdadera profundidad sublime.
Eres mística como hada,
inmortal como elfa de luz y amabilidad,
guerrera de amor, luchadora de encontrar refugio
en el río de la libertad.
Da un brinco de caída libre a mi
río y juguemos a perdernos
en el encuentro de solidaridad
de tú apoyar mis locuras y yo
aceptar tus bobadas, te amo linda cueva de diamantes,
en ti crece mi alma de luz.
Quiero darte mi resplandor de risas y comprensión. Déjame cocinarte en tu desierto
desde la capital del explotamiento,
un manjar con fruta acaramelada. Es como el cantar de la
isla del encanto que endulza
el camino de regreso mientras te pienso.
Te pienso como en el internado, te pensaba,
como en Santurce te pensaba haciendo silencio del bullicio para
sumergirme en un vuelo de besarte y
conocer tus labios que entonan salmos de ternura que
derriten al Gran Yo Soy y me esbaratan a mí.





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